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Terra 12/07/2007
La ONG Save the Children denunció hoy el abuso y la violencia que sufren miles de niños acusados de brujería en la República Democrática del Congo, un fenómeno que comenzó a principios de los años 90 en las grandes ciudades de este país.
El informe 'La invención de los niños brujos en la República Democrática del Congo', divulgado hoy por esta ONG, estima que alrededor de 70.000 niños han sido acusados o perseguidos por brujería, la mayoría de ellos en la capital, Kinshasa.
La pérdida de los valores tradicionales, el poder alcanzado por grupos religiosos como la Iglesia del Despertar y el trauma de años de guerras (con cuatro millones de muertos y 1,6 millones de desplazados) han llevado a algunos colectivos a considerar a ciertos niños como una posible amenaza más de la que hay que protegerse, afirma.
'Cualquier niño que se aparte de la norma puede ser acusado de brujería. Algunos padres culpan a sus niños de las muertes a causa del SIDA o la malaria, del paro o de cualquier desastre natural'. Rasgos que pueden ser normales dentro del desarrollo de un niño para algunos predicadores y familias congoleñas son señales inequívocas de brujería: mala salud, delgadez, baja estatura, aspecto desnutrido, suciedad, epilepsia, carácter desordenado, desobediente, maleducado, nervioso, incontinencia urinaria, vaguear, etcétera.
Los niños son acusados por predicadores de la Iglesia del Despertar, por sus propios padres o por sus vecinos. No existe un perfil de familia de alto riesgo, y el problema de la brujería no predomina en ningún grupo étnico específico ni en ninguna clase social; tampoco es exclusivo de los que no han recibido educación formal.
Entre algunos grupos sociales, cuando un niño nace con alguna discapacidad se cree que la madre se ha portado mal, que ha comido algo hechizado o que ella misma es una bruja y lanzado un maleficio contra el niño.
Los niños con discapacidad son marginados desde el principio y suponen un lastre para la familia, explica el informe de Save the Children. Los predicadores de la Iglesia del Despertar aseguran que la brujería es capaz de hacer daño, de traer mala suerte, de extender la enfermedad y de producir matanzas. Operan gracias a donaciones que consiguen, entre otras cosas, a través de los exorcismos, y con el beneplácito de funcionarios estatales que se lucran mediante sobornos y cobros ilegales.
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