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Faro de Vigo 23/11/2006
El santuario de San Campio en Tomiño, su Capilla de la Cera y el cementerio parroquial, escenarios de rituales.
Cruces de lápidas tiradas, velas y cenizas sobre una de ellas, gallinas decapitadas, una cabeza de cordero sobre la imagen pétrea de San Campio y símbolos como los tres "6" y la "X" del diablo, han marcado el territorio de rituales satánicos en el santuario de San Campio, en Figueiró (Tomiño) así como en el cementerio parroquial y en montes cercanos, donde han aparecido animales sacrificados.
Los vecinos del lugar prefieren no pronunciarse, quedar en el anonimato, reponer los desperfectos y seguir con su vida de siempre. El párroco, rector del santuario y canónigo, José Luis Portela Trigo, da a conocer estos hechos porque considera que "están aflorando sectas satánicas y alguna ramificación puede realizar estos actos en Figueiró porque el entorno del santuario es un lugar propicio". Atribuye la actitud del vecindario a que "prefieren callar porque les resulta doloroso que profanen las sepulturas de sus seres queridos. Si se identifican, se sabe que es una acción directa sobre la familia del fallecido".
Describe el "silencio y mutismo absoluto" que siguieron a los hechos ocurridos en los primeros días de este mes, cuando "las cruces de las sepulturas en tierra aparecieron tiradas por el suelo". En ese escenario también han aparecido "cirios y ceniza sobre una de las tumbas", lugar que Portela Trigo señala como "el altar donde se ofreció el sacrificio al Maligno".
Magia negra o africana Dos días después, el párroco encontró dos gallinas decapitadas en un lateral exterior del camposanto. Estos hechos siguen a los acontecidos en el mes de noviembre del año anterior, cuando aparecieron igualmente tiradas las cruces de las tumbas en tierra, lo que "entonces atribuimos al viento", comenta Portela, indicando que la presencia de velas y ceniza (fruto de quemar lo que se ha inmolado a Satán) revela el significado de lo sucedido: un hecho de culto satánico, un sacrificio de magia negra o africana, deduce el sacerdote, que también es exorcista autorizado por el Obispado.
En el interior del santuario, junto al altar mayor, piedra chamuscada y el deterioro del remate de la alfombra, son los vestigios de otro ritual con idénticos elementos.
Explica que en estos ceremoniales los animales "se sacrifican para beber la sangre, a semejanza del sacrificio de la Misa donde el sacerdote bebe la sangre de Cristo. Todo sacrificio satánico es una réplica del cristiano para convertirlo en burla", censura, citando lo acontecido el pasado verano, cuando una feligresa le informó de la aparición de una cabeza de cordero sangrando, cubriendo la faz de la imagen de San Campio situada en la Capilla de la Cera. "Le dije que tirase la cabeza al contenedor y limpiase bien todo el recinto", resolvió entonces el sacerdote.
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